domingo, 10 de septiembre de 2017

Esteban Buján






El fútbol es aquel deporte donde veintidós hombres van en búsqueda de un solo objetivo: ganar al adversario de enfrente. Algunos atajan, otros defienden, otros recuperan la pelota en la mitad de la cancha, algunos son más líricos que otros, donde profundizan el juego a que el quite del balón, y otros se encargan de hacer los goles que requiere esta magnífica disciplina.

Ahora bien, muchos futbolistas fueron destacados por ser defensores, hábiles mediocampistas, y goleadores temibles, como por ejemplo Trossero, Bochini y Erico respectivamente, citando a la gloria independientista. También recordamos goles históricos como la pared Bochini-Bertoni frente a la Juventus por la Final de la Copa Intercontinental. Y… ¿patadas? Sí, servite un café y disfrutá la lectura…

El protagonista a quien hoy rendimos homenaje es Esteban Buján. Criado futbolísticamente en las categorías juveniles de Vélez Sarsfield, hizo su debut en el año 1998 a la edad de 19 años. Allí permaneció hasta el 2004, donde sin lugar en el club de Liniers, fue cedido a préstamo a Banfield por un año. Sin embargo, su carrera dio un giro completamente inesperado: recibió un llamado de Julio César Falcioni, flamante DT de Independiente por mediados del año 2005, de cara al entrante Torneo Apertura. En la búsqueda de fortalecer el mediocampo y el sector defensivo, JCF requirió indispensable la llegada del volante interior. Así, las partes llegaron a un acuerdo por la cesión por doce meses de Buján. Sus primeras palabras fueron: “No sé si quería irme de Vélez, pero lo que sí necesito es continuidad. Es difícil entrar en un equipo armado y que salió campeón. La propuesta de Independiente me interesó y el técnico me conoce mucho; seguramente, será lo mejor para mí”.

Su debut fue el 7 de agosto de 2005 frente a Lanús en la Fortaleza, con goleada a favor del Diablo por 4-2. Allí, el protagonista apareció como titular, aunque a los 14 minutos del segundo tiempo vio la tarjeta roja. Agridulce. Luego siguió dentro de los once habituales, y con la continuidad deseada en partidos contra San Lorenzo, Argentinos, Gimnasia, Racing (el día del quiebre de cadera de Agüero a Crosa), Quilmes, Tiro Federal y River. Aquí haremos un parate. Ese día el Rojo visitó el Monumental y cayó por 3-1. A pesar de la derrota, algo peor le ocurrió a Buján, o mejor dicho, a Rubens Sambueza. Cuando ambos futbolistas fueron a disputar una pelota, el mediocampista fue a trabar con los dos pies para adelante hacia él, el delantero promesa de River. El dolor fue inmediato, rotura de ligamentos y expulsión hacia Buján, que el Tribunal de Disciplina de AFA ratificó con ¡cinco fechas! de suspensión por la temible patada. Acertado, por supuesto.

Tras purgar la sanción, Buján pudo haber sido incluído ya a partir de la Fecha 15, pero la violenta entrada en River fue su última aparición con la divisa punzó.
Su saldo en el club fue negativo, con 8 partidos, 2 expulsiones y una continuidad no esperada, tras su accionar violentísimo.

Su trayectoria continuó en Godoy Cruz, un retorno a Banfield, Albacete de España, Pas Giannina de Grecia y, finalmente, retornó al país para retirarse en Ferro, donde en el ascenso tuvo tiempo para demostrar su virtud en el juego, las patadas, claro está (?).

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