martes, 27 de junio de 2017

Ciencia Ficción: Ajax- 5 Reserva de Independiente- 1 (2011)



Recrear situaciones del pasado puede ser algo sumamente interesante, así también como una actividad incierta y confusa. Fiestas de reencuentro donde los fracasos matrimoniales se comparan con calvicies y estómagos prominentes, relaciones mal recalentadas cuyas segundas oportunidades no son más que capítulos desechables de una novela ó ceremonias familiares donde los celulares y las espaldas débiles han minado cualquier diversión más allá de algún chiste trasnochado. En el fútbol, claro, no es este tópico una excepción. Sería poco racionales de nuestra parte el decir que no hay una diferencia abismal entre el Independiente copero de los 70' y El Rojo campeón de la Copa Sudamericana del 2010, poniendo los problemas de un promedio cada vez más flaco y un plantel insuficiente bajo la alfombra del éxito.

La situación, bien lo sabemos, estallaría más tarde. Pero en ese auge de victoria de aquel 8 de Diciembre, las raíces de la proyección internacional alcanzaron prominencias que hoy son difíciles de entender. Y no nos referimos a la gira falopa de los players por Estados Unidos en el invierno del 2011, sino a una situación que se daba en simultaneo a dicha pretemporada: La reserva de Independiente viajando a Holanda para realizar un revival de la Copa Intercontinental de 1972 ante... el Ajax.


Comandados por Cristian Díaz, los pibes arribaron a los Países Bajos en vísperas del partido del 24 de Julio. Tantearon el imponente Amsterdam Arena, sede del cotejo amistoso ante el equipo local. Ya se diagramaba el once titular: Diego Rodríguez; Alexis Zárate, Sergio Ojeda, Federico Gay, Brian González; Francisco Pizzini, Jonathan Suárez, Marcelo Vidal, Fabián Monserrat; Marco Pérez y Patricio Vidal. Como bien leen, un equipo compuesto por jóvenes -en aquel entonces- sujetos que buscaban su lugar en el primer plantel. Reforzados, claro, por el atacante colombiano Pérez, refuerzo de Independiente que buscaba ganar minutos de juego para llegar a tono a la Suruga Bank pocos días más tarde. "Es un sueño y una motivación para lo que viene" esbozaba el técnico Díaz,

El asunto era la predisposición del Ajax para el partido. Uno diría que los holandeses, a ritmo de sus pares argentinos, formarían con un equipo opcional, o guardarían sus mejores hombres ante el concepto vacío de contenido más allá del histórico que presentaba la jornada. Nada de eso sucedió: Frank De Boer, célebre entrenador en aquellos lares, mandó a la cancha a un equipo lleno de figuras de peso, como el arquero Maarten Stekelenburg, el defensa belga Jan Vertonghen, Siem De Jong y el volante ofensivo danés Christian Eriksen. Ambos ya tenían al hombro partidos internacionales con sus respectivos seleccionados y una experiencia que duplicaba a lo ofrecido en aquel cotejo por parte de Independiente.



No hubo milagro alguno. Cinco tantos fue los que marcó la escuadra local. A saber, uno del mencionado Eriksen, otro del delantero holandés Lorenzo Ebecillo y un triplete que tuvo como autor al armenio-holandés Aras Özbiliz. La respuesta roja fue un tanto del ingresante Martín Benítez y un penal atajado por El Ruso Rodríguez, verdugo en la pena máxima del volante Theo Janssen. Cabe decir que, sin embargo, el guardavalla cargó con una enorme responsabilidad en el gol de Erkissen -primero de los holandeses-, hijo de un error suyo al intentar sacar la pelota de su área y regalársela en un mal relevo al rival. Corrían solo cinco minutos de partido.



Delirio de la era comparadista entremezclado con una pésima logística en cuanto a organización de compromisos, el primer equipo rojo apenas se enteró como se mandó a los pibes a un partido imposible en pos de una fantochada que difícilmente tenga sentido a nuestros ojos hoy en día. Del partido solo se encuentran compilados en holandés y alguna crónica realizada a las apuradas. Casi como si dicho encuentro jamás hubiese existido.





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