sábado, 8 de abril de 2017
Facundo Daffonchio
Lo primero que hay que decir sobre este guardavalla es que es un verdadero anti-sistema. Un hombre con una cabeza fría e impenetrable frente a las exigencias caníbales de nuestra existencia. Mientras los tiempos que corren nos exigen respuestas inmediatas, éxito repentino, inteligencia precoz, comida rápida y café instantáneo, este buen sujeto decidió sentarse y esperar. Literalmente. Facundo Daffonchio fue durante casi una década una opción en el menú de arqueros del Club Atlético Independiente, sin llegar a disputar siquiera un minuto con la casaca roja.
Su historia tuvo el desencuentro de aterrizar en un momento poco oportuno para pelear a por un lugar en la valla de El Diablo. Año 2007. La etapa de Oscar Ustari concluía, con la vara dejada bien en alto por su persona. Un joven Fabián Assmann se elevaba como su reemplazante, avalado por el técnico en aquel entonces, Pedro Troglio. Por detrás de él asomaba un arquero el cual decían que tenía buena fortuna con los penales: Adrián Gabbarini. Y la tercera opción era un muchacho rubio que decían que tenía buen juego con los pies y mejor la dejamos ahí (?): Diego El Rusito Rodríguez. En aquel contexto, Daffonchio, de 17 años, superaba una prueba de jugadores que lo arrimaba a los juveniles rojos, construyendo su lugar como cuarta opción de una fructífera camada de últimos hombres.
Los primeros años no traerían la oportunidad al horizonte del arquero homenajeado en este escrito: Si bien Assmann decidía en 2009 probar suerte en el ascenso español, en simultaneo comenzaba a entrenar en Villa Domínico el polémico Hilario Navarro, quien había cruzado de vereda de forma sorpresiva para hacerse con un lugar en Independiente tras hacerse conocido como guardameta del Racing Club. Continuaba entonces en el cuarto puesto en la línea de sucesión. Si hablamos de una posición tan exclusiva como el arco, el dato es al menos desalentador. Pero darse por vencido es una frase que no existe en la mente de Daffonchio. Competir y resistir son, al parecer, las palabras centrales de su biografía.
Las lesiones que mancharon la solidez tanto de Assmann (tras su regreso) como de Navarro y Gabbarini hicieron que las piezas bajo los tres palos rotaran con una intermitencia alarmante. Exceptuando el nivel excepcional que el correntino mostró en el año 2010, con Copa Sudamericana incluida, es algo difícil hablar de un arquero titular en el período 2009-2012 de Independiente. La pandilla de unos era abundante, pero eso no perturbaba a nuestro protagonista: "Es muy complicada la cosa porque todavía no se fue ningún arquero y, en ese sentido, el tema de los arqueros es muy jodido porque ataja solo uno y los demás tienen que esperar. Espero poder jugar la mayor cantidad de partidos en reserva y así ganar minutos".
Sin embargo, los años pasaban para FD y recién en 2011 la noticia de un hecho digno de un cuento de Eduardo Sacheri lo sobresaltó: La última fecha del Clausura hacía que Independiente recibiera Huracán con el agregado de que el local tenía a sus tres porteros lesionados. Con 21 años, Daffonchio ingresó por vez primera a una convocatoria al primer equipo, siendo el relevo de Diego Rodríguez en aquel cotejo que finalizó 5 a 1 a favor. La posterior recuperación de sus colegas lo desplazaría nuevamente al cuarto lugar a por la pelea. A posterior, a partir de 2012, la lucha por no descender mostró en el arco a El Ruso, fogoneado por el entrenador Cristian Díaz. Tuvo también en sus filas al propio Hilario, vio la partida entristecida de un Gabbarini enfurecido duramente con el ex presidente Javier Cantero e incluso pudo alinear a Assmann como meta titular en los primeros partidos en la B Nacional. Mientras tanto Daffonchio, en silencio, esperaba. "Persevera y triunfarás", quizá se vitoreaba a si mismo para no perder la razón, dotando su trayectoria más de experiencia en partidos de reserva y concentraciones que de minutos de juego, maniobrada compensación de este extraño caso de virginidad futbolística.
Podemos decir que más que un portero, su rol era similar al de un Sobreviviente Designado: Aquel ministro de rango menor perteneciente al gobierno norteamericano que tomaría el cargo de presidente de los Estados Unidos en caso de que un ataque enemigo devastador aniquilara al presidente, su vice y al resto del gabinete. Vale decir que las chances de que aquella jornada fatídica llegue a suceder solo tiene espacio en la cabeza de los más noctámbulos extremistas.
Pero Daffonchio trascendía a su forma. Era una apellido permanente, un cristiano ubicado en ninguna parte, que sobrevivía a las depuraciones de planteles y trotaba esperanzado junto a sus pares a la espera de un mañana mejor. En el segundo semestre de 2014, con sus 24 años a cuesta, comenzó a ponerse plazos. La floja performance de Assmann en los cotejos primerizos de la BN sumado a algunas dudas que Rodríguez comenzaba a gestar esbozaron en él la leve expectativa de ser considerado por sus superiores. Esta se disipó con la contratación como primer suplente de Germán Montoya. En aquel entonces Daffonchio contabilizaba ya siete años en Independiente, inmerso por tiempo indefinido en el rol de tercer arquero en aquel presente. Se podía percibir que el tiempo había dejado de estar de su lado y era su propia personalidad la que le pedía algo de protagonismo.
En el invierno de 2016, finalmente, dijo basta. En silencio, y con el mayor de los agradecimientos, estrechó las manos de colaboradores del club con los cuales compartió nada más y nada menos que nueve años de espera, y armó su bolso para buscar mejores horizontes. Atlético Tucumán sería la escuadra que lo acobijaría. Dejó en su historial una estadía considerable el años, pero nula en minutos de juego. Su paciencia era la que dejaba huella en el Libertadores de América, con un límite quizá infinito para este circuito de requerimientos y críticas que es el fútbol. En tiempos de búsqueda de cajas express, Daffonchio eligió apostar a la cola más larga del supermercado.
Lo curioso es lo que sucedió después. Porque para la segunda parte del 2016 nuestro arquero ya era parte de la plantilla de El Decano, y desde allí observó como el DT de Independiente en aquel entonces, Gabriel Milito, empleaba una rotación en su plantilla para un match ante Quilmes. La partida de nuestro homenajeado había dejado algo enflaquecida a la mesa de opciones para el arco, y eso había llevado al técnico a optar por la contratación del experimentado Damián Albil como tercer relevo. Con su preferencia por jóvenes surgidos de la cantera, Gaby decidió darle descanso al titular Martín Campaña, algo agobiado por el calendario torneo local-Sudamericana que afrontaba el equipo, y otorgó su primera vez en campo de juego al portero Gonzalo Rehak, de debut correcto en un partido que finalizó en empate en uno. Platicando con el arquerito en la previa del match, hay quienes juran que Milito le deslizó una frase algo particular: "Es curioso. Si no se hubiera ido a Tucumán, hoy en tu lugar debutaría ese pibe que estuvo como diez años acá".
jueves, 6 de abril de 2017
Sergio Escudero
Normalmente cuando se inicia una segunda etapa en un club es por haber dejado un grato recuerdo en el anterior paso. Quizá, por otro lado, puede ser que el jugador vuelve en búsqueda de una revancha (si es que su primer ciclo no colmó expectativas), y así pueda corregir los errores del pasado. Pero no es este el caso: Nuestro homenajeado de hoy mantuvo dos etapas en Independiente. Ambas con un fracaso rotundo. El destino -o algo así- quiso que Sergio Escudero no tuviera fortuna en la institución avellanedense.
Nacido el 12 de abril de 1983 en Punta Alta, provincia de Buenos Aires, surgió de las inferiores de Sporting de aquella ciudad, aunque luego fue adquirido, aún en etapa formativa, por River Plate, donde se mantuvo hasta los 17 años. Posteriormente regresó a su primer equipo. Debutó oficialmente en Racing de Olavarría en el Torneo Argentino B, y luego fue cedido a Alvarado de Mar del Plata. El futuro llegó con el sueño de todo jugador bajo el brazo, con el bautismo en Primera División: en este caso, fue en Olimpo de Bahía Blanca, en 2005. En el Aurinegro participó en 22 encuentros marcando un solo tanto.
Luego de su corta estadía en el conjunto bahiense, una oportunidad inmejorable tocó a su puerta, con una precoz carrera y todo un porvenir por delante: Jugar en un grande. Escudero fichó por Independiente en el año 2007, bajo la conducción de Jorge Burruchaga, para el Clausura de dicho año. Su rendimiento no fue el esperado, ya que apenas disputó ocho partidos, con cinco en condición de titular. Pisaría por primera vez el verde field con la casaca roja en la fecha 4, en la derrota por 2 a 1 como visitante frente a Banfield. Un torneo bastó para que él hiciera las valijas y los hinchas olvidaran este pésimo fichaje. Tristemente, como tantos otros.
El mercado de pases le deparó al lateral por izquierda una estadía en Argentinos Juniors. Sin dudas, el club donde mostró su máximo nivel futbolístico. Destacó en aquella Copa Sudamericana del año 2008, marcándole un gol al Palmeiras como visitante en cuartos de final, que sirvió para ganar un cotejo realmente chivo. El Bicho llegó hasta las semifinales, donde cayó contra Estudiantes de La Plata, que sería subcampeón en aquella edición.
Tras descollantes actuaciones, Corinthians –entidad de renombre en Brasil- compró su ficha en el año 2009. Allí, compartió vestuario con Ronaldo y Roberto Carlos, campeones del mundo con la verdeamarelha. Pero su paso fue fugaz, ya que apenas estuvo presente en dos disputas. Regresó a La Paternal en el 2010, y luego de sendas lesiones a las que pudo sobreponerse, alternó titularidad y suplencia hasta que finalmente, con mayor regularidad, fue designado capitán en el 2012. Escaso tiempo después regresó al fútbol carioca, en Curitiba, y luego a Criciuma en 2013. Las reticentes lisiaduras, en este último tramo, le jugaron una mala pasada.
Dicen que las segundas partes nunca son buenas. Y si la primera estuvo floja, peor (?). Año 2014: Increíblemente, Escudero volvería a presenciar los entrenamientos en Villa Domínico, a pedido expreso de Jorge Almirón, para una defensa totalmente nueva que alinearía en el torneo posterior al ascenso a Primera División.
Sólo fue titular en dos partidos. Uno enfrentando a ex equipo Olimpo, y en el clásico ante Racing. En aquella edición del Clásico de Avellaneda, que culminaría ganando Independiente por 2 a 1, luego de arrancar perdiendo con gol de Diego Milito, tenemos al hombre de este post como protagonista principal en una de sus jugadas clave. Bah, o como humorista de papel preponderante quizá (?). La pelota del tanto del empate en primera instancia pareció ser empujada por longilíneo lateral izquierdo, canalizada tras un centro feroz al área rival de Federico Mancuello. Incluso el buen Sergio salió a gritarlo como propio desenfrenadamente ante la tribuna, para confusión de propios y extraños. Luego las cámaras, detallaron de forma minuciosa al artífice material del tanto, en este caso Sebastián Penco, autor (real) del gol. Pero lo jugoso en realidad vino por otro lado: En una acción, fue a buscar la bola por el lateral, ganado el córner. Pero… tras perder la posición con Iván Pillud, y con la redonda yéndose al tiro de esquina, mantuvo un último intento para entrarle a la redonda, errándole por completo y pegándole al banderín del tiro de esquina, lo que provocó su lesión en ese mismo momento. Insólito.
Apenas unos minutos en cancha, durante la última fecha con derrota categórica ante Belgrano, fueron sus últimos trotes con la divisa punzó, para marcharse y jamás volver. Por decisión del propio Almirón no fue tenido más en cuenta y el mismo carrilero pidió la recisión de contrato. El defensor disputó 11 partidos entre sus dos etapas, sin marcar goles. Bueno, capaz le contamos medio gol a Racing (?) para ser amables con él.
Además, le agradecemos que haya querido irse por decisión propia. Y le aconsejamos que si pierde la posición, que no vaya a buscar la pelota: Puede hacer gastar un cambio. Nos pasó. Lo vivimos.
martes, 4 de abril de 2017
Indulto o Condena: Federico Insúa (2005)
En Independiente Inédito nos encanta hablar de amores. Varios de nuestros relatos aparecen atravesados por uno de los condimentos que sazonan nuestra vida cotidiana. Aquellos que cupido flecha y se quedan para siempre; otros tantos que no arriban –como Pisculichi- pero mantienen un cariño completamente externo; y algunos que, a juicio personal, llegan, enamoran a todos y, de sopetón, consuman una especie de engaño, una inmoralidad propia que divide las tribunas en argumentos y pareceres que resuenan hasta hoy día.
El año 2002 propiciaría
el escenario para que los dos actores principales en esta historia lleguen a
conocerse. De un lado, uno característico, siempre presente en todas las
crónicas escritas y a redactar en este blog, con preponderancia y
sentimentalmente abatido por distintas situaciones: Independiente. Del otro
lado, un talentoso volante ofensivo, zurdo, enganche y con dotes futboleros que
llevaron a que deje la redonda chiquita en Argentinos Juniors: Federico Insúa.
Aquel tiempo de la
obtención del último campeonato a nivel local para los Rojos haría que confluyan ambos personajes en cuestión. Con uno de
los autores materiales más importantes para la obtención de aquel Apertura ’02,
el idilio pertinente, sumados al amor naciente por parte de los falangistas
para el enlace de pelo largo, comenzó a crecer, a tal punto de volverse
referente y uno de los players más
queridos por los tribuneros.
“Estoy
desesperado. Se va. Me quedo sin el 10”, tiró el pope Rojo, Andrés Ducatenzeiler, ante la
salida del ex integrante del elenco de La Paternal al Málaga del España, a
préstamo por un año. A esto, se sumaba la salida de Gabriel Milito al Zaragoza
y el enojo del Cabezón Oscar Ruggeri, técnico en ese entonces, a quien el
Presidente no le pudo cumplir la promesa de que ambos jugadores estarían, como
mínimo, doce meses más ligados a la institución avellanedense.
Una temporada, 33 cotejos
y tres goles tuvieron que transcurrir para que el Pocho volviese a entrenarse con sus compañeros en Villa Domínico,
pensando en lo que sería las competiciones pertenecientes a los años 2004/2005.
El reencuentro unificaría miles de sentimientos provenientes de los hinchas con
el corazón del hombre con procedencia en el país ibérico, para que, con su regreso,
ocupara el lugar que dejó bacante y volviera a ser la manija de un equipo, con
el nivel que mostró antes de su primera experiencia en Europa.
Una tarde cumbre, hito de
la vuelta al field de la Doble
Visera, con una actuación superlativa y dos goles para darle vuelta un clásico
a Boca Juniors, hacía que los seguidores pujasen y exijan la renovación del
contrato del pelilargo, que terminaba al final de la competición en transcurso.
El mes de julio del 2005
llegó y, con él, el mercado de invierno. La operación más importante sería la
retención del jugador estrella, con la renovación del contrato y compra
definitiva de la ficha, ya que los de Avellaneda, sólo contaban con los derechos
federativos. La adquisición del cincuenta por ciento del pase, sería suficiente
para solventar los deseos económicos de la parte empleada, blindar una cláusula
y poder expandir el contrato, del hombre de clamor popular entre las tribunas
de cemento del estadio ubicado en Alsina y Bochini.
Por lo bajo, sin embargo,
otra institución -mencionada ya en este post- empezaba a jugar sus cartas en
silencio. Sin comunicación directa con Mitre 470, hablaron directamente con su
representante, observando la dilatada negociación que Julio Comparada mantenía
con el jugador. Mauricio Macri, mandamás de la institución Xeneize, deslizaba su plan y mantenía diálogos internos con Alejandro
Bouza y Alberto Lavalle –apoderados del futbolista- que miraban de reojo la
suculenta oferta que el club de la ribera tenía preparada para desembolsar.
“Nosotros
estamos tranquilos, tenemos que esperar. Si ellos llegan a firmar un convenio
con Boca nos tienen que avisar y poseeremos cinco días para tomar una decisión.
Esperamos algo oficial”, sostuvo con tranquilidad J.C, atajándose ante cualquier posible especulación
y pasándole la pelota al player. Sin embargo,
por atrás, el empresario sabía de las intenciones propias de Insúa, cuyo gusto
era acercarse al barrio de La Boca, mientras este guardaba silencio ante las
acusaciones.
Fuego y contrafuego
cruzaba el Puente Pueyrredón, mientras horas drásticas para unos y propicias
para otros se vivían, mientras la novela llegaba a su fin. Comparada,
prácticamente único delegado para hablar con los medios de comunicación disparó
munición gruesa contra el Presidente Macri a quien calificó de “irrespetuoso”. "No tiene ética. Se cree que puede llevarse al mundo por
delante", soltó en forma de granada que calló en Brandsen 850, ante la
confirmación de la transacción de Avellaneda a la Boca, por un total de
2.800.000 dólares, a cambio del 80 por ciento del pase.
Lo que empezó en forma de
una guerra mediática entre unos y otros empezó a resonar también en las
tribunas, no sin que antes Compi, suelte
algún dardo más hacia la cúpula boquense
y al deportista que iba a calzarse la azul y amarilla. "Pelearemos por nuestros derechos, pero no vamos a retener a
aquellas personas que no quieran jugar en la institución”, cargó el presi mientras que guardaba el último
resquicio de pólvora para su “rival” dirigencial, hoy Presidente de la Nación:
“Yo me manejo con los códigos de la ética
y las buenas costumbres. No espero ninguna respuesta suya. Él ya sabe que estoy
decepcionado, porque además no es la primera vez que nos hace esto. Con Franco
Cangele me hizo cambiar las cosas siete veces. Habíamos pactado algo y terminó
cambiando los números”.
La pelota volvía a rodar
de cara a un nuevo torneo venidero e Insúa, envuelto en un voto de hermetismo,
ya lucía le casaca con el escudo del C.A.B.J en el pecho. El Apertura 2005
sería el desafío que tendrían los 20 clubes de primera división hasta fin de
año. Sin embargo, y pese a la reanudación con la vuelta a la disputa de los Rojos, la gente no olvidó lo ocurrido y
depositó su rabia con el propio jugador. “Insúa
traidor, la dignidad no tiene precio” y “Pocho:
te cagaste en la gente que te quiere”, rezaban las banderas colgadas en el
estadio de Newell´s, -símbolo del vox pópuli general- con el principal enojo
puesto en anteriores declaraciones del siniestro, donde manifestó que en
Argentina no jugaría en otro lugar que no sea en el Diablo.
A todo esto, ya con la
suela de sus botines incrustada en el césped de La Bombonera, Insúa la
rompió. Un ciclo exitoso con cuatro títulos en su haber y el momento
descollante de su carrera le valieron una nueva experiencia en el Viejo
Continente, esta vez en Alemania, específicamente en el Borussia Mönchengladbach,
luego de recibir el cariño que bajaba, esta vez, del aliento de “La 12”.
Sin embargo, ni siquiera
el traslado al fútbol teutón lo salvó de las críticas de los falangistas, que
aparecieron en las friolentas butacas alemanas. En un encuentro propio de la
Bundesliga, un diablo por el mundo
decidió comprar la entrada, ocupar su lugar en las gradas y volver a dejar un
mensaje escrito en una pancarta: “In$úa
traidor, el rojo no perdona”, oraba en Gladbach una nueva pancarta que
denotaba un dejo de rabia.
La temperatura volvió a
subir en 2009. Un segundo paso bostero traía consigo frases picantes
que no caían nada bien y hacían eco en un Libertadores de América todavía en
construcción. “Mi viejo es fanático de
Boca y yo también. No tiene nada de malo decirle”, resonaba desde lo más
profundo de las cuerdas vocales del ex América de México. Y disculpe lector si
aburren o inundo el relato con citas textuales, pero hubo, hay y quedará mucha
tela para cortar en un tema tan rimbombante como este.
Ya un tanto más calmo y
en época de Javier Cantero como máximo directivo de la entidad, Insúa, desde
las profundidades de sus entrañas decidió salir a la carga, contradecir al ex
mandatario Comparada y esclarecer todo el asunto. “Le mintió a toda la gente. Tenía que comprar la mitad de mi pase o
quedaba libre y no lo hizo. Sé que a la gente le dolió que me fuera a Boca,
pero el tiempo me va a dar la razón. Jugué un año gratis y con una mentira a
cuestas. Tenía un contrato para continuar en el club hasta el 2008 y el tipo lo
rompió. Es un mamarracho, pero no vale la pena hablar más de eso. Respeto el
sentimiento y sabía que lo iban a entender”, soltó en el ocaso de su paso
por Vélez y con un regreso casi consumado.
Enero del 2014 volvería a
ser un nuevo desencadenante de este conflictivo, extenso y controversial
vínculo. Luego de pertenecer a las filas de la entidad de Villa Luro recayó en
Independiente, para volver a ponerse la divisa punzó, reencontrarse con el Rolfi Montenegro y pelear por un certamen
más importante que el que te otorga un trofeo: el ascenso. En el momento más delicado
de la historia, optó por regresar, dar una mano y conseguir la vuelta a primera
para comenzar a resurgir, aún con un desconcierto reinante que, seguramente,
usted lector y yo sentimos cuando la noticia se dio a conocer y no sabíamos si
los aplausos o silbidos reinarían de parte de los nuestros.
Una nueva historia de
amor y desamor. Con terceros en discordia, un inicio y un final feliz, pero con
un resquemor aún latente y ese sinsabor en el paladar que nos invita a preguntar.
Federico Insúa, ¿indulto o condena?
domingo, 2 de abril de 2017
Raúl Millañanco
Sujeto que tuvo la agridulce sensación de vivir uno de los
mejores momentos de su vida en un contexto en donde el desánimo y la tristeza
pintaban el escenario en su totalidad.
Nacido y criado en Viedma, Rio Negro, este jovencito tenía 19 años
cuando el técnico Miguel Ángel Brindisi, en mayo de 2013, posó sus ojos sobre
él para catapultarlo al primer equipo. Quien les escribe estima que la fecha
debe haber sido percibida con un nudo en la garganta por parte de usted,
lector: Eran semanas previas a la caída en la segunda división. Las tácticas y
la planificación eran un mito. Independiente estaba con respirador artificial y
la preocupación devoraba cualquier atisbo de racionalidad.
Raúl Millañanco, en aquel entonces, supo cultivar una
interesante performance en reserva a lo largo del primer semestre del 2013. Bajo
las órdenes de Ariel Wiktor, compartió césped con Sergio Ojeda, Gonzalo
Contrera, Franco Bellocq y Saúl Nelle. Como vemos, nombres que oscilarían entre
repuestos de la etapa en la B Nacional e individuos caídos en el total ostracismo.
Previo a repasar la suerte posterior de nuestro homenajeado del día de hoy, nos
focalizamos en sus actuaciones durante aquella etapa: Alcanzó su propio clímax rompiéndola
en un 4 a 0 ante San Martín de San Juan, marcando un doblete y demostrando que
su juego estaba para la máxima categoría. Llevaba 5 goles en 5 partidos, y eso
lo motivaba a declarar con optimismo en sus primeras notas a la prensa: “Soy de hacer muchos goles”, disparó. “Soy 9 de área y me la banco”. El eco de
sus declaraciones venía con el enorme envión de la convocatoria por parte de
Brindisi para el equipo titular que enfrentaría a Boca Unidos por dieciseisavos
de final de la Copa Argentina.
Con la primera escuadra enfocada en el complicado presente
que se vivía en el campeonato, MAB envió a Corrientes a un mix de titulares,
suplentes y juveniles. Esta última nómina era integrada por Millañanco, único
delantero de peso en un equipo también integrado por Hilario Navarro; Gonzalo
Contrera, Sergio Ojeda, Eduardo Tuzzio y Lucas Villalba; Fabián Monserrat,
Víctor Zapata, Juan Manuel Trejo y Leonel Miranda y Lucas Villafáñez. Tras
empatar en uno en cotejo, la historia se definió 4 a 2 a favor de los de
Avellaneda en tanda de penales. El protagonista de este post cumplió con una
actuación discreta.
Integrante de la nefasta maldición de los delanteros
juveniles, corrió el mismo itinerario que Leonel Buter o Alexis Blanco:
Aparecer con intermitencias en el primer equipo para luego desaparecer
abruptamente del Libertadores de América, sin chance alguna de segundas
oportunidades o nuevas convocatorias. El capítulo final de Millañanco en El Rojo se escribe en un partido
prácticamente ahogado en nuestra memoria. Ya descendido, Independiente visitó a
Colón de Santa Fe en un partido correspondiente a la última fecha del Torneo
Final 2013. Él fue el último cambio que haría aquella maldita escuadra, cuando
a diez minutos de la conclusión entró por Francisco Pizzini, convirtiéndolo en
un testigo envuelto en la casaca de un titán adormecido que veía como su debut
en la máxima división se empañaba por la caída en desgracia de su conjunto.
Quien les escribe haría un chiste jocoso respecto a que las primeras veces
siempre son desastrosas, pero no estoy de ánimo: A todos los hinchas de El
Diablo nos arrastra hacia lo más profundo de nuestra tristeza el recordar
aquellos tristes días de Junio.
El reacomodamiento de la plantilla posterior al descenso
implicó una gran ida de players a préstamo a equipos de menor envergadura. Le
pasó a Buter, a Walter Busse, a Adrián Fernández y al propio Millañanco, quien
emigró al sur de nuestro país para vestir la camiseta del Club Jorge Newbery de
Comodoro Rivadavía. Alejado, entonces, de los primeros planos, seguir su paso
una vez concluido su tiempo en Independiente es tarea difícil. Y aún con el
internet de nuestro lado, debemos conformarnos apenas con migajas de su
historia a la hora de reconstruir su carrera: En 2015 pasó por Deportivo
Patagones en el Torneo Federal B y desde 2017 la red delata que se encuentra
componiendo la ofensiva del Potros de Barinas, team perteneciente a la segunda
división venezolana.
Lejos, muy lejos, de los pagos de la Avellaneda que alguna
vez soñó que lo vea como protagonista.
jueves, 30 de marzo de 2017
Localías Extrañas: Independiente en Lanús
“Es extraña esta ciudad, pues yo estoy fuera de escala”, reza Gustavo Cerati en “Paseando por Roma”, otra de las célebres y reconocidas piezas musicales que compuso junto al trinomio de Soda Stereo. Un forastero, un extraño cuyo lugar de origen quedó lejos parece ocultar entre líneas ese mensaje. Una ciudad, un estado o ¿una estación? de distancia que disgrega, si lo encuadramos en la materia del fútbol, aún más puntillosamente en Independiente.
Que una institución,
por determinada circunstancia, deba tomarse el atrevimiento de volverse toro en
rodeo ajeno, no es algo que sorprenderá al mundo de la redonda. En menor
escala, al hincha del Rojo, que por
diversos motivos debió mudar su condición de anfitrión a otras tribunas y
buscar resultados en tierras impropias.
La ciudad de Lanús,
específicamente en el estadio Néstor Díaz Pérez, nos convoca a una serie de
cotejos disputados en terrenos pertenecientes a uno de los últimos campeones a
nivel doméstico. La cercanía, las posibilidades de traslados y la negativa de
otras entidades a prestar su recinto, fueron desencadenantes que motivaron a la
elección del habitáculo de la entidad Grante
para hacer las veces de local, con diversos saltos temporales en las pasada
década.
El primer recuerdo que
viene a la memoria colectiva de los seguidores resultará no grato para
enfatizar en aquellas reuniones futboleras, en donde esbozamos un cierto “¿Te acordás?”, sobre determinado
partido. Es que en el clausura 2004, el Diablo,
conducido por José Pastoriza debió enfrentar al rival de toda la vida, unos
kilómetros más al sur del conurbano bonaerense.
Corría la fecha 15 de
aquel certamen cuando –aún con parcialidades de ambos bandos- el balón
comenzaría a rodar desde el punto central del field lanusense. Los del Pato, con un andar a los tumbos,
recibían a Racing Club con el fin de asentar la paternidad y obtener el triunfo
en terreno foráneo. Pese al buen arranque y la puesta en ventaja con un gol de
tiro libre de Juan Eluchans, la lluvia que caía sobre la ciudad lindera
culminaría desencadenando una tormenta inherente para los propios al ver como
Gastón Fernández, en dos oportunidades, y Lisandro López ahogaban la temprana endorfina
producida por la superioridad obtenida y robaban los tres puntos para los
conducidos por Guillermo Rivarola.
Meses más tardes, ya
con cambio en la dirección técnica y con Julio Cesar Falcioni sentado en el
banco, los avellanedenses volverían a disponer de las instalaciones ubicadas en
Arias y Esquiú. El rival de turno sería Tiro Federal y el motivo de la mudanza
se debió a los desmadres ocurridos en la pasada edición del “Clásico de
Avellaneda” que tuvo condimentos de todo tipo: caramelos Flynn Paff, incendios
en la tribuna académica y un escatológico baile por 4-0, con el recordado gol
de Sergio Agüero y la pérdida de cadera de Crosa.
Volviendo a lo ocurrido
con el equipo rosarino, en un caso contrario a lo ocurrido en el anterior
cotejo disputado en ese campo, los falangistas independentistas volvieron a su
tierra natal con una sonrisa. Fue 1 a 0, con un tanto de Nicolás Frutos y una
expulsión del Kun, para un equipo
encaminado y que conseguía, de manera provisoria, la punta del campeonato.
Aquel día, el Emperador, dispuso de una
oncena entre los cuales hoy algunos homenajeamos y honraremos en nuestro blog: Leyenda;
Pautasso, Méndez, Cáceres, E. Domínguez; Pusineri, Herrón, E. Buján, Biglia;
Agüero, y Frutos.
Casi cuatro años debieron pasar para que el Rey de Copas, volviera a habitar los
“tablones” de La Fortaleza. La
construcción del “Libertadores de América” en marcha, en pos de remodelar la
“Doble Visera”, cuyas tribunas quedarán impregnadas para siempre en las retinas
de cada uno de los hinchas, motivaba a la elección de un nuevo escenario para
la disputa de un Apertura, corriente al 2009, que tenía como adversario a
Newell´s.
El comienzo del campeonato, la implementación del
“Fútbol para Todos” y el regreso de Américo Gallego a la conducción técnica de
un Rojo vestido de blanco para la
ocasión, colmaban de sazón un cotejo que culminaría con otra pálida. Un
cabezazo a los 30 minutos del complemento, producto de la testa de Juan
Insaurralde, generaba un traspié para los del Tolo, que encontrarían un buen andar en el torneo, llegando a
disputarlo hasta las últimas consecuencias. En ese entonces, los que saltaron
al field, dispuestos por el último
deté campeón a nivel local fueron: Navarro; Vella, Tuzzio, Galeano, Mareque;
Acevedo, Godoy, Busse; Núñez, P. Rodríguez y Gandín, dejando en el banco a
luego habituales titulares como Piatti, Silvera o Gabbarini.
Más acá en el tiempo, encontraremos los dos
eslabones finales pertenecientes a esta cadena resultadística que nos sujeta a
lares no habitués a la hora de actuar como convidantes. Deportivo Español –en
primera instancia- resultaría el “enemigo” a vencer esta vez, por Copa Argentina, de suerte esquiva, pero con carácter nómade, debido al federalismo
que la caracteriza. Fue uno a cero para los de Mauricio Pellegrino, con un
tanto de Diego Vera, que concatenaba su quinto partido consecutivo, pero que
encontraría a su verdugo en la próxima instancia de esa competición. Lanús,
compinche propietario del espacio alquilado, dejó sin chances de poder avanzar
en la competición, en el Ciudad de La Plata.
Una zaguera historia más en estos pagos, nos hará
transportarnos al año 2016. El estreno de Gabriel Milito con el sweater negro
de entrenador, hacía ilusionar a todos los fanáticos por el regreso del Mariscal, con toda la especulación
puesta sobre su metodología de trabajo y lo que vivenció en su estadía en
Barcelona junto a Pep Guardiola. Un baño de realidad, producto de los
comandados por Ariel Holan –hoy en Alsina y Bochini- dejó tempraneramente a un
equipo exaltado sin un frente de competición.
“Ahora
es hora de volver”, enfatiza la pieza armónica mencionada anteriormente con
autoría de Gus, que captó el mensaje de manera perfecta. En estos relatos, tres
negativas y dos buenas dejó el saldo de los propios en espacios pertenecientes
a Lanó (?), con diferentes actores,
disímiles motivos y un interrogante que colma el pensamiento: ¿Volverá para
igualar la serie?
martes, 28 de marzo de 2017
Alexis Blanco
Cuando Independiente Inédito sale a recorrer los callejones oscuros, lúgubres e inexplorados de la historia de nuestro equipo, a veces lo hace acompañado de algunas melodías para endulzar su búsqueda de casos. Y no nos referimos al ♪ Mirá mirá como corre, Racing y la policia ♪ que dora la popular roja en los fines de semana. Nuestra referencia es, netamente, en base a la música. La que vos, yo o cualquiera en su celular utiliza para colar en sus oídos y afrontar la realidad, caminando de forma anónima en algún rincón de la existencia.
Bajo esta premisa, podemos deslizar un juego para redactar este post. Porque la música tiene en su eterno cuerpo un sector en donde nuestro blog, y sus características, pueden amoldarse de forma interesante. Aquí nos encargamos de, entre tantas otras cosas, buscar jugadores que pasaron sin pena ni gloria: Que fueron noticia y luego cayeron desvanecidos en el olvido. Bien dicen por ahí, el Señor los cría, el viento los amontona. En el rock pasa algo similar. Y hablamos puntualmente de los One Hit Wonders, aquellas canciones que sonaron hasta el hartazgo en las radios, sin que su creador, banda o solista, pudiera repetir tamaño éxito en otro hit. Queda el tema, y el artista encadenado de aquí a la eternidad a él ¿O me vas a decir que no te sabías el pasito de Aserejé?
Pero no es la idea hoy hablar de esa canción de mierda pegadiza. Nada de eso. Nuestra atención hoy lo convoca una opera prima, un tema de esos que es imposible escuchar sin sentir un verdadero nudo en la garganta y puntadas frías en la piel de los brazos. Hasta a alguno podría llegar a metérsele alguna basurita en el ojo. Es un track que quizá por estos lares es prácticamente desconocido, pero que en Norteamérica durante la década del 90' supo conmover de costa a costa. Luego, claro, se refugio en el culto de las radioemisoras locales. Nos referimos a 74'-75', suprema creación de la banda The Connells.
El universo que recrea la canción está esencialmente en su videoclip. Los muchachos toman a una promoción de una high school cualquiera de los Estados Unidos. Van exhibiendo en el film fotos de los integrantes de la camada en el año de su graduación. Retrados en blanco y negro, rostros jóvenes, miradas de esperanza. Luego de cada imagen, se muestra en fragmento de la filmación al sujeto a la actualidad de 1993, año en donde se realizó la filmación. Algunos han perdido sus cabelleras. Otros, muestran sus prominentes arrugas. Una mujer está embarazada, otra ríe plácidamente. Un par han perdido peso y otros tanto lo han ganado. Uno no sonríe, parece muy triste. Uno de los muchachos ha quedado inválido. Es una secuencia que impacta: Fotografía en el secundario y foto en aquella nueva realidad. El tiempo pasó monstruosamente, en todos los sentidos. Y a medida que transcurre el video, las melodías de guitarra, bajo, batería y piano aterrizan de manera suave en el plató. Golpea. E impacta. ¿Por qué? Porque es tan real que quema. Eso es música.
Y ahora nos adentramos ya en el fútbol. Porque hay mucho de 74'-75' en el modus operandi de quienes buscamos el más allá en la historia que nos relata día tras día el Club Atlético Independiente. Una gran materia en este asunto es bucear por fotos de formaciones de los equipos de inferiores que daten de un considerable puñados de años detrás. La cancha de pasto pelado, los rostros jóvenes expectantes de un próspero futuro en la máxima división y los uniformes relucientes, listos para envolver a la futura estrella. Tienen un valor agregado, porque son más difíciles de hallar y contienen sujetos no solo cuyo nombre hemos perdido en la memoria, sino de los cuales jamás hemos oído hablar. Aquellas fotografías de tres, cinco o diez años detrás si son un buen anzuelo para historias.
Miren la foto que trajimos hacia este post. Un puñado de Sub-20 calzados en la roja listos para despuntar el vicio del fútbol y hacerse un lugar en la Primera. Allí está El Ruso Rodríguez sin entradas (ni salidas), Sergio Vittor aún vistiendo nuestra casaca y, en una esquina, yace atento el delantero Alexis Blanco. Nacido en los pagos de La Pampa y arribado a las inferiores de El Diablo en 2005, él es nuestro protagonista de esta ocasión. Posiblemente al momento de tomarse ese documento gráfico él esté pensando en que en un par de Abriles estará combatiendo cuerpo a cuerpo con los integrantes del primer plantel, rompiendo redes para delirio de la hinchada. De momento, solía mojar seguido tanto en cuarta como reserva, enfilando una interesante dupla con Diego Churín. Es su sueño, y esta foto es testigo. "Mi sueño es llegar a Primera y hacer un gol" rezaba en una nota a un medio partidario. Pero bien dice mi abuela que es muy creyente, si querés hacer reir a Dios, andá y contale tus planes.
Blanco apenas disputó un partido con la escuadra de Avellaneda, en la temporada 2008-2009. En un equipo con políticas caníbales para con sus juveniles, donde el no-resultado inmediato es sinónimo de despedida, nuestro homenajeado engrosó la lista de pibes que aparecen escasos minutos para luego no ser tenidos en cuenta o deambular de cesión en cesión, cual Juan Caracoche, Matías Di Gregorio o Leonel Buter. El caso de Blanco se transformó en un forastero de los préstamos, pasando por Deportivo Italiano, Atlético Rafaela, Platense, Acasusso y otros teams del under nacional, en donde alternó interesantes rachas de gol con pasos silenciosos y fugaces. Su juego engrosó nivel y efectividad, pero eso no alcanzó para llamar la atención de los popes de Independiente.
En fin, solo nos quedará navegar en internet y continuar buscando esta clase de relatos, nacientes en las viejas fotografías de las inferiores, donde todos prometen y solo algunos alcanzan la consagración, sistema cruel que los tiempos que corren alimentan y potencia. Se parece bastante a la vida real, cabe decir. Salud entonces, Alexis, hoy fiel atacante de Juventud Unida de Gualeguaychú, quien probablemente pasee sus ojos por la imagen de este escrito y comience a dibujar en su mente la melodía de 74'-75'. El tiempo pasa y los humanos avanzamos. Allá a lo lejos, en la soledad de nuestra habitación, invertiremos los largos minutos previos a quedar dormidos en pensar que sueños hemos alcanzado y cuales hemos dejado de lado en nuestra caminata.
domingo, 26 de marzo de 2017
Mercado de Pases: Leonardo Pisculichi (2005, 2006 y 2017)
La seducción es un arma de todos. Por alguna razón u otra recurrimos a este elemento que aparece de manera implícita para atraer a esa persona que nos llama la atención, para hacer cambiar de parecer a otros o, elevado al terreno del fútbol, para contar en nuestras filas con determinado futbolista. Una práctica milenaria con Ovidio como uno de sus primeros teorizadores al publicar el Ars Amandi –Arte de Amar- que podemos llevar a cualquier escena de la cotidianeidad.
Todo este marco, reflexión y encadenamiento histórico
nos centra en determinado personaje, la institución que buscó –en varias
oportunidades- su llegada y fechas no tan específicas en el último tiempo.
Leonardo Pisculichi, enganche nato surgido de la inagotable cantera de
Argentinos Juniors, fue objeto de deseo durante varios períodos de
transferencias, pero sin llegar al estadío de la tenencia y el amor en ninguno
de ellos.
Corría el 2005 cuando Julio Comparada, presidente del
Rojo, buscó contar con los servicios de un joven de pelo largo y que dejó
chiquitita la redonda cuando pisaba el estadio Diego Armando Maradona. El mes
de julio de aquel año centenario para los de Avellaneda, llevaba al primer
contacto entre unos y otros, con el mismísimo JC como mediador, semejante a
cualquier amigo que te hace la gamba para dejarte el terreno liso con la chica
que te gusta.
"Por ahora, el tema sigue verde. Vamos a
ver...", confesó
el directivo a los periodistas durante aquel período invernal, pero sin pulgar
hacia arriba desde el bando contrario. Walter Tamer, vice del elenco de La
Paternal, propietarios del 70 por ciento de la ficha, sentenció todo tipo de
chances en aquel entonces al afirmar que "el
interés es a través de los medios porque hasta ahora Comparada no habló con
nosotros". Todo tipo de ilusión moriría en ese momento, al no poder
contar con el sucesor del puesto de enganche que dejó vacante Federico Insúa.
Pese a eso, el Diablo, no desistiría tan fácilmente.
Pasados seis meses del primer sondeo, diciembre volvería a abrir alguna nueva puerta
para que el romance resurja o sea, meramente, una aventura veraniega. "Me interesa ir a Independiente",
soltó en jugador con alto grado de coqueteo, ante el interés de Julio Cesar Falcioni. "Entre los clubes ya está
todo arreglado. Sólo falta lo mío", ante la decisión de sumarse a los
entrenamientos en Villa Domínico, cualquier hincha supondría que vería al
oriundo de Rafael Castillo lucir la divisa punzó con el dorsal diez, pero como
advertimos, esta será una historia de desamor. El Mallorca de España sería el
tercero en discordia en este triángulo afectivo y se llevaría a quien marcó
diez goles en el pasado apertura a fuerza de un sueldo difícil de igualar para
el mercado local.
A medio año de la nueva
aventura del homenajeado en la institución mallorquín, el interés volvió a
flote a mediados del 2006. Los portales de internet anunciaban el arribo de Piscu junto con Leandro Gioda, dos
apellidos de peso y, con ellos, el retiro del mercado de pases. Con augurios
positivos, porque AAAJ no recibía un centavo de la venta de tres millones de
dólares a la entidad de la liga española, ingresaría como moneda de cambio
Gastón Machin, quien viajaría al viejo continente para la realización de un
trueque fallido en donde el volante ofensivo continuaría en el país ibérico y
dejando las puertas abiertas únicamente para ex zaguero de Lanús.
El periplo profesional
del habilidoso enlace de pegada prodigiosa, lo llevó a una experiencia en el
fútbol de Qatar, convirtiéndose en uno de los pioneros del sueldo en petrodólares
y en la llegada a ligas de menor envergadura, pero con grandes ingresos
monetarios.
Desde el seno del Al-Arabi
S. C. mandaba mensajes mimosos para los falangistas independentistas y, sin
siquiera haberse puesto una pechera de entrenamiento, marcó un cierto afecto para
los de Avellaneda. "A Independiente
le tomé un cariño especial", los idas y vueltas, el coqueteo continuo
tornaron todo a una situación de desencuentros entre dos enamorados que no
pudieron encontrarse.
“Yo siempre digo que le estoy muy agradecido a
Julio Comparada, porque muchas veces quiso contratarme”, memorioso en sus 25 abriles, recordó la
insistencia que mantuvo Compi en toda
su gestión, elemento clave en cada período de transacciones, de promesas que
nunca se cumplieron.
Un fugaz paso por el Shandong
Luneng chino, en donde vistió su camiseta entre el 2012-2013 fue suficiente
para regresar a la Argentina en busca de gloria, títulos y un reencuentro con
su primer amor y debut: Argentinos. Doce meses en el Bicho le bastó para catapultar su carrera, demostrar que la
categoría estaba intacta y que un grande local sería un desafío más que
tangible. River Plate ganó la pulseada y pasó a ponerse la banda para hacer
sufrir a extraños.
De los partidos en donde le tocó enfrentar a Independiente hay ciertas
situaciones que vienen fácilmente a la memoria, sin necesidad de buscar en los
archivos. Un gol de tiro libre en un catastrófico 4-1 en el Monumental, una roja en el Libertadores
de América, en una zandunga 3-0 con Pellegrino en el banco y una calentura de
la C.D encabezada por Hugo Moyano por una habilitación provisoria que la A.F.A
le otorgó al ex campeón con el Sub-20, luego de no presentarse a declarar en el
tribunal tras ser suspendido ante Godoy Cruz, serían tres aristas a tener en
cuenta a la hora de pensar en este apellido.
Los últimos destellos de este amor quedarán para el corriente año. El
2017 generó cierta empatía en los hinchas de contar con el que nunca llegó. “¿A quién no le gustaría jugar en
Independiente?”, declaró el volante que encendió una chispa que se apagó
pronto. Como alternativa ante una posible caída del traspaso de Walter Erviti,
proveniente de Banfield, resultó ser únicamente un eslabón perdido más en una
cadena de amor que nunca resultó ser tal, buscando en otros pies el fútbol
prometido.
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