sábado, 9 de junio de 2018
Franco Cángele
En estos tiempos donde la fiebre mundialista acarrea la siempre dichosa tarea de coleccionar figuritas, el bucear por internet nos lleva a toparnos con un cromo (?) de un jugador que ha pasado por nuestro querido Independiente, aunque nuestra memoria jamás haya retenido que él puso pie en, en aquel entonces, la Doble Visera. ¿Por cuántas figus cambiarías a la pegatina de Franco Cángele?
Vió acción profesional por vez primera en un Boca Juniors triunfante bajo la tutela de Carlos Bianchi, allá por el génesis de este siglo. Si bien acumuló juego en aquellos pagos, la necesidad de más minutos de juego le hizo recalar en el año 2004 en el Independiente de César Luís Menotti. Su posición de extremo zurdo era una tentación para El Flaco, siendo nuestro homenajeado vitoreado en una nota en el Olé como "pichón de Gustavo López".
Compitiendo con seres como Sergio Agüero, Nicolás Frutos, Eduardo Bustos Montoya y José Turu Flores, lo de Cángele en Avellaneda fue efímero. Cuando la explosión del Kun, los goles de Frutos y la permanente alternativa de El Tati le hizo descubrir que su tiempo en El Rojo no implicaría acción, armó las valijas y partió a Colón de Santa Fe.
¿Qué nos dejó? 11 partidos, sin goles y la sensación de que nuestra infancia repartida entre jugos Ades, late-nola y el bullyng del primario (?) está muy lejos ya.
miércoles, 6 de junio de 2018
Damián Martínez
Debutar sin jugar en Primera División y pasar derechito a Europa sin escalas a un club de renombre internacional. ¿Un sueño? ¿Una Liga Máster en el mundo virtual de los juegos de consola o un modo leyenda? No, aunque suene utópico, un arquero que realizó las inferiores en Independiente tuvo este maravilloso camino.
Damián alias Dibu Martínez nació el 2 de septiembre de 1992 en Mar del Plata. Tras atajar en varios clubes de su ciudad natal, le consiguieron una prueba en Independiente. Miguel Ángel Santoro, gloria de los tres palos en el Rojo, puso los ojos en él y rápidamente fue fichado para realizar las inferiores. Alto, ágil y muy rápido eran sus principales condiciones técnicas.
A nuestro protagonista se lo pudo observar con detenimiento en el Sudamericano Sub-17 de Chile, en el año 2009, donde fue una de las figuras del seleccionado nacional. Ese equipo fue finalista y cayó derrotado ante la Brasil de un tal Philippe Coutinho por penales tras igualar en los 90 minutos.
Su destacada actuación le valió ser muy bien visto por los ojeadores del Arsenal de Inglaterra. Vaya camino, con un puñado de encuentros atajó (?) el corazón de los directivos ingleses. Las negociaciones no tardaron en empezar y, tras una prueba en el mismísimo equipo inglés, fue adquirido en la suma de 500 mil dólares por el 65% y con un plus de cláusulas a cumplir para adquirir la totalidad del pase.
Y se marchó hacia Inglaterra, donde siguió su proceso formativo. Su camino, largo, pero beneficioso al fin, dio sus frutos. Debutó 5 años después de ser adquirido en Champions League, en un encuentro ante el Anderlecht. Sin embargo, alternaba entre Cech, Ospina, donde competía con arqueros muy experimentados en su puesto.
No obstante, Arsenal debido a su superpoblación de arqueros, daba a préstamo a Martínez (Oxford, Wolverhampton, Sheffield, Rotterham) para mantenerlo competitivo.
Un párrafo aparte merece Dibu, cuando casi vuelve a Independiente. Debido a su falta de continuidad, evaluó la chance de regresar con mucho entusiasmo, pero desde el Club y sobre todo Gabriel Milito no estuvo tan de acuerdo con su llegada.
Hoy en día se encuentra cedido en el Getafe de España, buscando la continuidad que tanto anhela y por la que tanto peleó una de las ex joyas de nuestra cantera. ¿Volverá a sus inicios?
lunes, 4 de junio de 2018
Pablo Torres
Qué difícil que es calzarse el mote de "promesa"...Bah, mejor dicho, que la opinión te catalogue como tal sin y ejercer esa presión. Porque sí, es verdad, podremos decir, ¿qué mejor que te encasillen como el futuro de un club?, pero, al mismo tiempo, ¿por qué es lo mejor? Quizá, el hecho de sentirse en la obligación de ser ese futuro que todavía no llegó es lo que, a veces, produzca el nerviosismo de mostrar habilidades que todavía restan pulir y dotes que faltan madurar.
Hablamos de juveniles y hoy nos convoca a esta reunión virtual de lectura Pablo Torres. Categoría '84, comenzó a despuntar el vicio de futbolista en Arsenal de Sarandí, para luego pasar a Boca y, finalmente, llegar a Independiente como un promiscuo talento que, con apenas 15 años de edad, debutó en reserva y ostentaba el récord de haber ganador la mayor cantidad de campeonatos, -cuatro de seis- en divisiones menores.
De hecho, junto a Lucas Molina, Diego Ludueña y Juan Pablo Collantes, integró la selección sub-17, soñando con disputar el mundial de esa categoría en el 2001. "Tojo Nos dice que hay que aprovechar el momento porque, cuando te caiste, el que está atrás te come. Pero estamos ilusionados porque ahora vienen giras y eso nos motiva para esforzarnos más", y es más o menos lo que pasa en la vida, ¿no?
El estreno de nuestro homenajeado se dio en el año 2003, de la mano de Osvaldo Sosa. Por la última fecha del "Apertura" -con una pobrísima campaña que nos encontró en la decimocuarta posición- los de Avellaneda derrotaron por uno a cero a Chicago, en Mataderos y el debut concluyó con victoria.
Sin embargo, los técnicos posteriores poco lo tuvieron en cuenta y, con cuatro escollos más en el lomo, decidió aventurarse para buscar nuevos rumbos futbolísticos.
Con un paso intermedio por el Racing de Uruguay, México se dispuso a cobijarlo y Cruz Azul, Atlante, Mérida, Dorados, Veracruz, Alebrijes y Cimarrones lo incorporaron en sus filas.
Una historia más de jóvenes dispuestos al máximo, pero que no pudieron explotar todo su potencial en la primera división. Hoy, con 34 años, gasta sus últimos cartuchos goleadores en Dorados. Y vos, Rojo, ¿te acordabas de este caso?
jueves, 31 de mayo de 2018
Mercado de Pases: Diego Rodríguez (2017)
Todos alguna vez, ante un suceso que nos otorgó un enorme placer, nos preguntamos que hubiera pasado si, en el camino rumbo a dicho final feliz, optábamos por otras vías en nuestra historia, diferentes estas a las que tomamos en el trayecto al éxito. Si nunca te hubieras anotado en ese curso de portugués, no hubieras conocido a tu actual esposa. Si en lugar de ir al chino a la tarde, hubieras ido a la mañana, no te hubieras cruzado a ese amigo que, al verte, te invitó a una fiesta que resultó épica.
Situaciones hay muchas. En el fútbol, también. ¿Qué hubiera pasado si...? es un disparador para que la imaginación despliegue un sinfín de universos alternativos en donde lo que sucedió, simplemente ocurriría de otra forma. ¿Mejor, peor? Imposible saberlo. Usualmente en esta sección hablamos de jugadores que casi llegan a Independiente. Pero hoy mencionamos a uno que casi se va. Y es que Diego Torito Rodríguez, pilar del equipo campeón de la Copa Sudamericana, estuvo a nada de irse del equipo apenas iniciado el 2017.
Los primeros momentos de la Era Ariel Holan tenían algo claro en el proyecto para el mediocampo. El titular era Nery Domínguez, y se debía potenciar a Julián Vitale para que tome cuando sea necesario su relevo. Diego Rodríguez no entraba en los planes en primera instancia. Y reconociendo esto, el futbolista se puso a analizar opciones.
Belgrano de Córdoba apareció como interesado en su ficha, y de hecho la negocación transparentó acuerdo de ambas partes. Préstamo hasta 2018 por 50.000 dólares, con opción de compra. Las valijas estaban hechas. La casaca del Pirata esperaba al volante para inmortalizar el arribo. Pero faltó algo.
Pelearla. Esa fue la decisión que El Toritó abrazó. Apostando por la doble competencia, y el ganarse la atención del nuevo DT, el ex Godoy Cruz prefirió seguir en Avellaneda, desechando el pase al conjunto cordobés. Meses más tarde, su abrazo en el piso con Martín Campaña en el Maracaná es una de las postales de una velada gloriosa. Una velada que quizá nunca hubiese existido, si Rodríguez prefiería la certeza de un puesto titular, al desafío de patear el tablero y ganarse un lugar. Menos mal, ¿no?
domingo, 27 de mayo de 2018
¿Indulto o Condena? Diego Forlán
Debutar en el club que te formó como persona, te acobijó durante tu estadía en la pensión, donde venís del exterior, más siendo extranjero, seguro que no tiene precio. Más si cuando tus apariciones te hacen imprescindible en el equipo, donde lo ayudás con goles (golazos algunos) y con la característica que todo jugador uruguayo posee, la famosa garra que no da por perdida una pelota, que juega con el corazón y que va a dejar todo en la cancha. Todo esto que se describe se caracteriza perfectamente en Diego Forlán.
¿Por qué este personaje cabe en esta sección? Ya lo veremos. Sin dudas que luego de su gran paso por Independiente, Forlán llevó sus goles a Europa, precisamente al Manchester United de Alex Ferguson, con la promesa de que algún día regrese triunfante. Allí logró dos títulos y se marchó a España, país donde sin dudas tuvo su mejor momento futbolístico a nivel clubes. Villarreal primero, donde allí, si bien no salió campeón, logró buenas campañas e inclusive salió goleador del certamen español. Dejó su marca con 117 encuentros y la notoria suma de 57 tantos, para marchar al Atlético de Madrid en el 2007.
En el equipo de la capital, logró coronarse campeón de la Europa League, y sin dudas formar una excelente química con Sergio Agüero, procedente justamente de Independiente, tras ser una de las últimas joyas del fútbol argentino. Allí jugó 174 partidos donde rompió las redes en 88 ocasiones.
A nivel clubes no hay que remarcar su excelente participación con Uruguay en el Mundial de Sudáfrica en el 2010, donde logró llegar hasta semifinales dignamente, tras acceder a aquel certamen mediante un repechaje. La FIFA lo premió al rubio delantero con el Balón de Oro por su gran Mundial.
Su carrera prosiguió en Inter de Milán, pero no logró la continuidad deseada. El Inter (pero de Brasil) contó con sus servicios a mediados del año 2012.
Aquí empieza el paralelismo con Independiente. El Rojo atravesaba la peor crisis deportiva de la historia y en la idea de los dirigentes y técnicos de turno era contar con el equipo más competitivo posible, donde Diego Forlán aparecía en el radar. Aún vigente, y evidentemente donde los rumores le llegaron, el atacante manifestó: "Todos saben el cariño que tengo por el club pero me quedan dos años y medio en el Inter de Porto Alegre y mi intención es cumplir con el contrato porque la dirigencia hizo un esfuerzo muy grande para traerme desde Italia". En medio de tantas pálidas para los hinchas, se sumó otra peor.
El hincha quedó muy descontento con esta declaración, quizá en pos de todo lo que le brindó el Club en su etapa juvenil y ser quien lo catapultó a Europa, esperaba otro tipo de declaraciones, inclusive con su vuelta para dar una mano en un momento sumamente crítico. Poco después, el desenlace que todos conocemos, ocurrió.
Para fines del 2015, y en donde volvió a su Uruguay natal para jugar en Peñarol (donde se coronó campeón), Forlán volvió a ser entrevistado, para una radio local, donde volvió a manifestar su negativa: "Veo a Independiente, siempre lo sigo. Es difícil que vuelva, obviamente que si tengo la oportunidad de jugar en Argentina va a ser en Independiente". Situación número dos.
Luego de quedar libre en Peñarol, probó suerte en el exótico fútbol de India, precisamente en el Mumbai City. Tras un semestre con más pena que gloria, y nuevamente con el pase en su poder, el charrúa, a fines del 2017 y ya con 38 años en un programa de televisión, expresó: "No sé… ganas de jugar tengo, estoy entrenando. Este año no jugué por el nacimiento de mi hija Luz. Nunca digo nunca, es difícil y complicado. Ganas no faltan, pero empiezan las exigencias y ya no tenés el mismo temple que cuando eras chico. Hay cosas que soportas y otras no, sos consciente de que cuando tomas una decisión te van a juzgar igualmente que cuando eras chico. Ves imágenes, partidos, clásicos y obviamente que ganas te dan, no te lo voy a negar".
Hoy en día, y en base a los últimos registros del mundo futbolero, Forlán está dando sus probables últimos pasos en el fútbol de Hong Kong, con los colores del Kitchee de ese país. Finalmente, a vos Rojo, te pregunto ¿indulto o condena a Forlán tras no regresar como alguna vez prometió?
viernes, 25 de mayo de 2018
Seleccionados Rojos
Ah, la época del mundial...Período de tiempo en donde, pareciera, nos olvidamos de todo lo que nos rodea, a nivel nación, al menos por un mes. La inflación, las decisiones gubernamentales, la subida del dólar, todos esos atenuantes de nuestras vidas pasan al olvido cuando vemos que la selección sale al campo de juego, cuando observamos la ceremonia inaugural, completamos el fixture o nos disponemos a llenar el álbum de figuritas que, en muchos casos, cuenta con pegatinas de futbolistas que no accederán a la máxima cita.
Pero, ¿qué tiene que ver el combinado nacional con Independiente? entidad que nos compete y nos lleva a escribir en este blog. Bueno, mucho tiene que ver. El gol de Daniel Bertoni, en 1978 y el de Jorge Burruchaga, en 1986, hicieron que gritemos campeón, festejando en el obelisco. Y sí, los tantos salieron de las piernas de los hombres rojos. Es más, recientemente, Jorge Sampaoli llamó a Maximiliano Meza para viajar a Rusia y representará a nuestra institución, después de Oscar Ustari, en el 2006.
Pero, para recaer en las historias que nos interesan, nos adentraremos a desmenuzar el paso de nuestros jugadores por la selección que no tuvieron mucha repercusión. La gran mayoría, trascurrieron en el período entre el 2007 y 2012.
El primer caso a analizar es el de Germán Denis. Delantero que tuvo una gran primera etapa en Avellaneda, llamó la atención de Alfio Basile, quien lo convocó para los enfrentamientos ante Chile y Venezuela, de las eliminatorias para "Sudáfrica 2010". Su debut fue ante la "vinotinto", cuando ingresó en lugar de Carlos Tévez, a los 35 minutos del complemento. Lastimosamente, no volvió a ser tenido en cuenta en las próximas ocasiones.
Walter Acevedo, de gran nivel bajo las ordenes de Américo Gallego, recibió el llamado de Diego Armando Maradona, para integrar la "selección local" que iba a enfrentar a Jamaica, en Mar del Plata. Fue victoria 2-1 -apenas raspando ante un rival inferior- y salió como titular, en la antesala de lo que sería la Copa del Mundo en tierras africanas. Lamentablemente, se suma a la lista de los borrados.
En el mismo período de tiempo, Leonel Galeano también dijo presente ante los centroamericanos y conformó dupla central junto a Mariano Echeverría. Quizá, podríamos decir que fue el único que se mantuvo como considerado, dado que, en 2011, integró el plantel que disputó el "Sudamericano" y mundial con la Sub-20.
Carlos Matheu también tuvo la posibilidad de entrenarse bajo las órdenes de DAM. Fue en el amistoso ante Costa Rica, con triunfo incluido por 3 a 2, pero su algarabía duró poco. A los dos minutos de comenzado el escollo debió abandonar el campo de juego debido a una lesión que, estudios de por medio, arrojaron se trataba de una rotura de ligamentos.
El último expediente que abriremos aquí será el de Adrián Gabbarini. Titular con el "tolo", demostró cualidades como para consolidarse bajo los tres palos en Alsina y Bochini. En 2010, lo telefoneó el "Dié" para el cotejo ante Haití, en el cual saltó al verde césped en el segundo tiempo, sin recibir goles.
Un año más tarde, Sergio Batista también le pondría el ojo encima y lo citó para enfrentar a Ecuador y Paraguay, aunque como sustituto de Juan Pablo Carrizo. Quedó cerca de ingresar en la nómina de profesionales que iba a disputar la "Copa América", a desarrollarse ese año, en nuestra nación.
Ustari sufrió una lesión que lo mantuvo al margen y, cuando parecía que el apuntado a reemplazarlo iba a ser nuestro canterano, terminó afuera quedándose dentro Sergio Romero, J. P. Carrizo y Mariano Andújar.
miércoles, 23 de mayo de 2018
Sebastián Pena
Hay dos tipos de Sebastián Tomatito Pena para los seguidores del fútbol argentino. Para quienes nacimos en los 90', es un jugador que simbolizamos con Chacarita Juniors, pero que recorrió otras instituciones cuyo objetivo era la permanencia (en caso de ser de Primera) o alcanzar el ascenso (si el territorio era la B Nacional).
Sin embargo, nuestros padres han de reprendernos, diciendo que este defensa es en realidad un hijo del semillero de Argentinos Juniors, que luego probó suerte en River Plate, posteriormente en nuestro Independiente y más adelante deambularía por clubes de un peso menor a los dos anteriormente mencionados. Que incluso Pena supo jugar en la selección Sub-20, y fue considerado una promesa del fútbol argentino de los tempranos noventas.
Lo cierto es que posterior a una temporada de escaso rodaje en Núñez, este jugador se aproximó a El Rojo buscando mejor suerte. Corría el invierno del año 1997 cuando él se puso a las órdenes del entrenador Ricardo Gareca, bajo una gestión que, sin embargo, duraría poco. Sería bajo la órbita de César Luís Menotti que nuestro homenajeado cobraría protagonismo. Aunque esto no significa algo necesariamente positivo. Ya verán porqué.
Resulta que los métodos de El Flaco colisionaron con la estabilidad de SP. El técnico le manifestó al jugador que debía mejorar su forma si quería minutos en cancha, lo cual derivó en un fastidio por parte de Pena. ¿Resultado? Una guerra fría durante 1998, lo cual empañó las chances del defensa en el primer equipo. La relación entre el dirigido y el entrenador se hacia más distante mes tras mes.
Sería recién en el verano del último año del siglo XXI cuando el ex Bicho desenvolvería su mea culpa: "Todo lo que ocurrió fue culpa mía" dijo, sincerándose en un mano a mano con Olé. "Menotti comparó la forma en la que me entrenaba a como lo hago ahora. Por esas cosas él me ignoraba. Él no quiere tener chiquilines, quiere hombres, y yo ya no soy más el chico de la juvenil. Antes yo me ponía fastidioso porque no jugaba y hacía cosas estúpidas."
Asumir culpas es algo digno de admirar en este episodio de tensión entre Pena y Menotti, pero no sería suficiente para que su figura permaneciese por más tiempo en la Doble Visera. La bomba estallaría en el génesis del Apertura 99', cuando Independiente hilvanó una racha adversa en sus primeras tres presentaciones: 0-3 ante Boca Juniors, 1-2 ante Lanús y 2-2 ante Argentinos Juniors. Un Menotti de pocas pulgas metió mano en el equipo y quitó a Pena
¿Resultado final? Mientras el Y2K prometía arruinar al mundo como era concebido de cara al año 2000, Pena dejó Independiente tras tres años, con la cifra de 60 partidos y 4 goles.
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