jueves, 23 de marzo de 2017

¿Indulto o Condena?: Oscar Ustari (2012)




Allá, por el 2005, era difícil no ilusionarse cuando uno posaba sus ojos en el arco de Independiente. Oscar Ustari, de tempranos 19 años, exhibía reflejos, frialdad y una seguridad galopante desde la valla roja. Asomó durante la etapa con Julio César Falcioni al mando, desplazando al flojo Bernardo Leyenda, alcanzado convocatorias en la Selección Juvenil, primero, y posicionándose, luego, como tercer arquero en la lista de buena fe del Mundial de Alemania. En simultáneo, abrió la puerta a la mítica escuela de arqueros que encabezó Miguel Ángel Santoro. Sus zapatos se los han probado Fabián Assmann, Adrián Gabbarini y Diego El Ruso Rodríguez. De los mencionados, el máximo nivel lo mostró Osky

Cierta lentitud en agarrar ritmo cuando arribó al fútbol europeo, sumado a fatídicas lesiones que aún persiguen su trayectoria, hicieron que la carrera de este meta tornara colores diversos, a veces aceptando el banco de relevos como su lugar, y alejándose del predio de Ezeiza con el pasar de los años. Su nivel se volvió algo intermitente y por momentos caía en vacíos futbolísticos. Esto no significa, desde ya, que se alejara del ojo público: Su historia se nutrió de equipos de respeto considerable y aún está en la labor de volver a ser.

Una parada en su vida se dio cuando en 2012 pausó su estadía en el Viejo Continente, más específicamente en el Getafe español, para arribar a Boca Juniors. ¿El desafío? Pelear por un puesto con Agustín Orión. El entrenador en aquel entonces era Falcioni, aquel con quien hizo sus primeras armas en la máxima división. Sería caer en un extremismo sencillo el decir que dolió su traspaso al Xeneize: Bien sabemos que negocios son negocios y lo que necesitaba este sujeto era minutos de juego. Una nueva razón. Una posbilidad.

Lo que sí dejó enemistado a Ustari y a la falange roja fue lo que sucedió el domingo 16 de Septiembre de 2012. El Torneo Inicial arribaba a su parte media y eso implicaba que por la fecha 7, Independiente viste a Boca en La Bombonera. El partido fue, para nosotros, de mayor a menor. Un gol en contra de Matías Caruzzo nos puso accidentalmente en ventaja, para que luego Santiago Silva y el conocido Juan Sánchez Miño dieran vuelta la historia. Caía el amanecer de uno de los últimos días del invierno, y el conjunto comandado por Américo Gallego afrontaba una derrota difícil de masticar. En aquel once inicial aún sobrevivían personajes como Hernán Fredes, Paulo Rosales y Luciano Leguizamón. 

Quienes seguían la transmisión vía Fútbol Para Todos (#blessed) observaron de forma sorpresiva como la culminación del repeat del gol de Sanchez Miño mostraba un Ustari desencajado, gritando con furia el gol de cara a la parcialidad local. Con la mirada seria y algún palabrerío en el medio, el arquero mostraba sin censura alguna la alegría que el tanto recién anotado le generaba. Poco importó, en aquel momento, sus tiempos felices en Independiente.

El vox populi del hincha estalló en contra suyo. Acusaciones de traición y deslealtad minaron cualquier altar en pie que rindiera culto al guardavalla. Rápidamente se hicieron presentes las explicaciones propias de Ustari, intentando calmar las aguas: “El grito fue un desahogo personal porque no me estaban saliendo las cosas bien”. Luego apeló al corazón: “Me sentí muy mal porque quiero mucho a Independiente”. Palabras más, palabras menos, él también agregó que se encontraba en una situación familiar muy sensible, y un hincha visitante algo excedido en rabia había pasado gran parte del cotejo insultando a OU, por lo que la acción no fue más que un desahogo. 



El tiempo pasó y la situación quedó en el olvido. Independiente, en aquel entonces, vivía horas alarmantes y había poco tiempo para rasgarse las vestiduras por el polémico grito del arquero. La historia roja abarcaría sus horas más tristes en Junio de 2013, y a pesar de aún deambular sin mucha cabida por el corazón del hincha, Ustari se encargó de desatar (nuevamente) a ambas partes, cuando el descenso estaba consumado y él, sin demasiado tacto, disparó: "Soy hincha de Independiente, pero no iría a jugar al Nacional B".

En esta nueva sección, repasaremos actos cercanos a la deslealtad, errores increíbles y decisiones impensables dentro del campo de juego que marcaron a ex jugadores del Rojo. La pregunta final engloba, en esta oportunidad, a Oscar Ustari: ¿indulto o condena? 





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